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Alinghi le da la vuelta a la regata y se coloca a una victoria del triunfo
V.M., 02/07/2007

El sexto enfrentamiento del America's Cup Match by Louis Vuitton iba a certificar que nos encontramos ante las mejores tripulaciones a bordo de los barcos más igualados en los 156 años de historia del trofeo deportivo más antiguo del mundo. Al igual que en todas las regatas del duelo definitivo, los equipos se iban a alternar en el liderazgo.

Los suizos partían primero, pero a barlovento, y los neozelandeses lograban colocarse por delante obligando al SUI 100 a virar aprovechando un role a izquierdas. El SUI 100 permanecía al acecho, y en la última ceñida, Butterworth iba a hacer una demostración de temple.

Esperaba a que el viento se colocara en el lugar más conveniente a pesar de ver durante cerca de 10 minutos cómo los neozelandeses se adelantaban. En el momento justo, ordenaba la virada y tras tres cruces, su caña, Ed Baird, era capaz de ejecutar un adelantamiento que vale un 4-2 en el marcador.

MATCH 2 - Alinghi gana a Emirates Team New Zealand - DELTA 00:28
Justo 300 segundos antes de la señal de salida, Ed Baird y Dean Barker llevaban sus barcos hasta el centro del cajón de presalida, donde el SUI 100 obligaba al NZL 92 a orzar. Ambos permanecían aproados casi tres minutos, hasta que Simon Daubney cazaba el génova para acelerar el barco suizo. La embarcación kiwi arribaba también y se marchaba a la derecha, con Baird acosando por popa. A 50 segundos de la señal, Barker se veía obligado a arriesgar trasluchando delante de la proa de Alinghi, que apuntaba directamente a su costado buscando la penalización. Los tripulantes del SUI 100 pedían penalización, pero los jueces entendían que la maniobra había sido legal, quizá por apenas unos centímetros.

Alinghi recuperaba la derecha en la salida, y ambos barcos partían con velocidades similares, amurados a estribor y en busca del lado izquierdo del campo. Las imágenes de televisión mostraban al táctico de Emirates Team New Zealand, Terry Hutchinson, apretando los dientes.

Los suizos se habían hecho con el control y se los estaban llevando contra el límite. Hutchinson necesitaba encontrar una forma de escapar, pero conforme pasaba el tiempo y los metros, las opciones se reducían.

Barker hacía uso de la mejor carta que tenía en sus manos, sacrificar velocidad para cerrar la distancia lateral entre ambos barcos y así ensuciar el viento de las velas del SUI 100. Y lo lograba. A 11 minutos de la salida, Baird viraba. Los kiwis también lo hacían y el viento empezaba a rolar a la izquierda, lo que colocaba al NZL 92 algo más de una eslora por delante a 1.000 metros de la boya de barlovento.

Alinghi esperaba hasta el último momento para virar a por el cruce. Los kiwis aumentaban su ventaja hasta las tres esloras. A los suizos se les había puesto cuesta arriba una regata que era suya al inicio. El Defender iba más de 90 metros por detrás, obligado a hacer una virada más para alcanzar la baliza. Pero en esos últimos instantes de la ceñida, el viento se iba a la derecha para favorecer al SUI 100, que montaba boya apenas 14 segundos después.

Alinghi trasluchaba nada más arriar el génova, y los kiwis respondían automáticamente. Murray Jones ascendía a lo alto del mástil del SUI 100 para buscar ese role, esa zona del campo de regatas con más presión que llevara el barco suizo a remontar.

La segunda trasluchada iba a ser también simultánea. Barker y sus hombres habían vigilado cada movimiento en la cubierta del SUI 100 para anticipar la maniobra. En ese momento, los tripulantes de Alinghi se habían comido la mitad de la distancia que les separaba de Emirates Team New Zealand. En el cruce, Butterworth pedía una trasluchada más y los kiwis esperaban minuto y medio antes de responder. La separación lateral aumentaba hasta superar los 600 metros. Y Butterworth decidía trasluchar de nuevo 60 segundos después. El siguiente cruce iba a determinar qué equipo había tomado la mejor decisión. Y era Alinghi.

La llegada a la puerta de sotavento iba a ser crítica. Emirates Team New Zealand optaba por sacrificar distancia por velocidad al navegar más metros para marcharse a buscar la izquierda. Escasos 11 segundos después, Alinghi elegía lo contrario, perder velocidad pero hacerse con la derecha, el lado favorecido por el reglamento y quizá por el role.

Al inicio de la ceñida, el viento se iba de nuevo a la izquierda y aventajaba a los kiwis, que navegaban en un rumbo más cerrado, alejándose hacia la última boya. La distancia entre proas llegaba a superar los 100 metros. Pero Butterworth conservaba la calma esperando un role a derechas. En cuanto los números del barco le indicaban que el viento estaba donde quería, ordenaba la virada para llegar al primer cruce una escasa eslora por detrás. En segundo estaba más cerca. Y al tercero lo lograba. Barker viraba justo en la proa del SUI 100, pero Baird era capaz de mantener el rumbo y colocarse por delante. El adelantamiento era espectacular. Butterworth había arriesgado y se llevaba el premio de darle la vuelta a la regata. Los kiwis montaban la última boya 14 segundos después.

Los últimos metros de la empopada final iban a ser críticos. Barker se colocaba justo a popa de Alinghi intentando meter la proa a sotavento para orzar a los suizos. No lo lograba por muy poco, y trasluchaba para buscar un último role que le llevara hacia la victoria. El viento iba a favorecer a Alinghi en la última maniobra, que en el siguiente cruce había aumentado su ventaja de una a seis esloras. Los suizos están a un punto del ansiado 5.






 

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